
Lanzado originalmente en 1999 por Hudson Soft y Konami para la consola PlayStation, se convirtió rápidamente en un título de culto dentro del género de los juegos de lucha. Su principal atractivo era único: los luchadores podían transformarse en bestias antropomórficas (como lobos, tigres o murciélagos) durante el combate, desatando ataques más rápidos y feroces.