Mamá, quiero que sepas que te quiero más que ayer, pero menos que mañana. Quiero que sepas que te extraño, que te necesito y que te recuerdo siempre.

He vivido toda una vida sin tenerte a mi lado. He visto caer imperios, he visto cambiar la tecnología, he visto nacer y crecer a los que llevan tu sangre pero no pudieron conocer tu risa. Cada vez que algo bueno me ha pasado, mi primer impulso —instintivo y doloroso— ha sido buscarte para contártelo. Y cada vez que la vida me ha golpeado, he buscado tu sombra para protegerme, encontrando solo el vacío que dejaste aquel día.

Te lloro a solas, con esta carta mojada entre las manos. Y al terminar de leerla, voy a dejarme llorar un rato más. Porque eso me enseñaste también: que llorar no es débil, es vivir.

Querida mamá,

Design a site like this with WordPress.com
Get started