El mapa no explicaba quién lo había dibujado. Preguntó, tanteó, volvió las esquinas por si encontraba un nombre, pero recibió respuestas en forma de pequeñas historias que la ciudad ya sabía contar: un barista que recordaba haberlo visto en la biblioteca con un bote de pinturas; una niña que decía que su abuelo hablaba de mapas que curaban la nostalgia; un señor en la estación de Atocha que asintió y dijo simplemente: "Madrid se hace mapas a sí misma, si uno quiere verla".
Este barrio, donde vivieron Cervantes y Lope de Vega, tiene un encanto especial. Las placas con fragmentos de obras literarias en el suelo combinan con las jardineras colgantes. mapa de flores en las calles de madrid
Lucía guardó el mapa en su libro y, antes de bajar la escalera en busca de la noche, dejó un nuevo dibujo en el margen: una pequeña flor azul bajo la nota "Para quien quiera volver". No firmó. No hizo falta: el mapa era ahora también suyo. El mapa no explicaba quién lo había dibujado